No hace falta ir a una prestigiosa escuela de negocios para saber que el sueño de todo responsable comercial es encontrarse con un cliente con la clara intención de comprar su producto/servicio. Llegados a ese punto, ¿qué puede haber más importante que asegurarse que el proceso de compra se realiza cuanto antes?. En mi opinión, nada. Sorprendentemente, hay muchos vendedores que no comparten esta opinión. Resulta increíble, pero cada vez con más frecuencia es posible encontrarse en una situación en la que los emplead@s se encuentran en la caja discutiendo sobre algún asunto (imagino que de una importancia infinita) que con el rabillo de ojo miran como sujetas en una mano la tarjeta de crédito y en la otra el producto que deseas comprar. Ante esta estampa, lo único que uno puede hacer es dejar educadamente el artículo sobre el mostrador y pedir disculpas por intentar interrumpir tan preciada conversación. Es asombroso que literalmente tengas arrastrarte ante el vendedor para gastar tu dinero. En otras ocasiones el escenario es diferente, pero el problema de fondo es el mismo:
* Entiendo que las tiendas de barrio deben dar un trato más cercano al cliente, pero ¿de verdad es necesario pegarse 20 minutos de charleta con cada cliente mientras tienes la tienda llena de personas esperando?
* En PC City tienen una especial habilidad para espantar clientes. Si quieres comprar un juego, tienes que coger la caja vacía, irte al extremo opuesto de la tienda para buscar a algún empleado y esperar a que tenga la bondad de irse al almacén a traerte la mercancía.
* En la mayoría de establecimientos, el teléfono tiene preferencia absoluta sobre todo lo demás. No importa que estés a punto de pagar, si entra una llamada de teléfono tu dinero y tú tenéis que esperar.
Debe ser que con la edad uno pierde la paciencia antes, ya que últimamente me he visto envuelto en las situaciones que acabo de describir, y en todas ellas el resultado ha sido idéntico: he salido de la tienda en cuestión sin realizar la compra. Esto me recuerda mucho a los Apple stores que describía en éste post en los que antes de que te quisieras dar cuenta, la compra ya se había realizado. Moraleja para dependientes: Si ves a alguien con la tarjeta de crédito en la mano y la sana intención de pagar, atiéndele antes de que cambie de opinión.

 

Algunos analistas indican que estamos entrando en la era facebook. Con 400 millones de usuarios y subiendo, es sin duda alguna un fenómeno social al que no podemos/debemos dar la espalda. El abultado número de usuarios de FB le hace imbatible en lo que se ha denominado “economía de la atención”. Ciertamente, da escalofríos pensar que esta red social captura diariamente la atención de un número de usuarios del orden de la población total de Brasil (la mitad de sus 400M de usuarios entran a diario). De hecho, ya en Marzo de 2010, FB ha superado en número de visitas a Google (glups!).
Sin embargo, en muchas compañías, FB están baneado por los firewalls corporativos al considerarse una red social (!?) y por lo tanto con el único objetivo de hacer perder el tiempo a los empleados.
Es innegable que FB aglutina una parte no pequeña de las “tontunas de internet”, pero ignorar, censurar y banear un fenómeno como FB no hace sino incrementar el síndrome “Mi jefe no se entera”. En cierto sentido me recuerda a los que hace unos 10 años decían “yo me pienso resistir a comprar un móvil”.
Por el contrario, cada vez con más frecuencia es posible encontrar compañías que optan por explotar la potencialidad del fenómeno FB utilizando en su favor la economía de la atención que comentaba al principio del post.
Por su parte, y con bastante buen criterio, FB ha abierto su API, y dentro de poco será posible publicar contenidos en FB hasta desde un botijo. Este mismo post aparece también en FB mediante una de esas aplicaciones. Aún tengo pendiente trastear con el código para que los comentarios sean también compartidos en my blog y en FB.
La pregunta fundamental entonces es: ¿queremos realmente que esto ocurra?. Cada vez más tráfico en la red ocurre “en” (no “a través de”) FB. Me temo que la base de datos de las intenciones, que algunos anunciaban hace años ya ha llegado.

 

El término nativo digital define a la generación para la cual las tecnologías digitales que desde hace años han cambiado nuestra vida (sobre todo la telefonía móvil e internet y sus consecuencias: SMS, email, google, facebook, twitter, linkedin, youtube, … ) han estado presentes desde que han nacido. Según cuenta Enrique Dans, estas personas son capaces de desenvolverse en el mundo digital como si fuera (de hecho es) su hábitat natural, mientras que a los demás (a los inmigrantes digitales) se nos nota “el acento”.
Acabo de observar un claro ejemplo de la definición de “nativo digital” con mi hija de 7 años.
– ¿Puedo coger esta goma?
– No lo sé, a lo mejor tu madre la quiere para algo. Hay que preguntarle a ella.
– Bueno, como mamá no está, ¿por qué no miras e internet si va a querer la goma para algo?
Es obvio que habla el lenguaje digital de forma nativa aunque, como ocurre con su lenguaje hablado y escrito, aún está aprendiendo 😉

 

Delayed

Pues eso, Eyjafjallajokull. Bajo ese angelical nombre se encuentra el glaciar que alberga el volcán que me ha traído de cabeza los últimos días. Poco me podía imaginar yo el jueves por la mañana, cuando leí en la web que un volcán había hecho erupción en Islandia, que mis siguientes 36 horas iban a ser de infarto. A las pocas horas de la erupción, UK cerró su espacio aéreo y mis temores se hicieron realidad cuando la web (en versión reducida por el número de visitas) del aeropuerto de Bruselas mostraba el aspecto que veis en la foto de este post. Ante la imposibilidad de volver en avión desde Bruselas, pensé que lo más razonable sería tomar el THALYS a París y volver desde ahí a Madrid (en avión o en tren).
En cualquier caso, y como era de esperar, mi comando logístico de cabecera en Bruselas salió a mi rescate (gracias David y Ara as usual) por si algo fallaba. Ya en la Gare du Midi en Bruselas, empecé a darme cuenta de la dimensión del asunto. Era Jueves por la tarde y todos los trenes a Alemania estaban completos hasta el viernes y los de UK hasta el Domingo. La sala de venta de billetes comenzaba a llenarse literalmente hasta la última esquina de viajeros que, como yo, intentaban salir de allí de alguna manera. Por suerte, aún quedaban plazas a París, pero no llegué a tiempo para tomar el último tren que salía para Madrid.
Durante el viaje París, el asunto tomó mejor aspecto ya que conseguí obtener uno de los pocos billetes para volar a Madrid (con vueling!!) que quedaban disponibles para el viernes. Al fin y al cabo, cenar en París y comprar ropa adicional (para evitar el reciclado!) en La Fayette tampoco está mal, ¿no?. Por cierto, queda demostrado que los gustos en cuanto a compra de ropa se alteran severamente cuando uno se va de viaje (mi santa me ha dicho que nunca se hubiera imaginado que me podría comprar la camisa que me compré, … !pues a mí me gusta!).
No debí ser el único que hizo lo mismo (ir a París), ya que fue realmente difícil encontrar un hotel en París. Finalmente terminé en un IBIS indescriptible cerca de Charles de Gaulle lleno de Spring Breakers haciendo ruido por la noche y que para hacer tu estancia más agradable habían decidido no poner jabón ni champú en el baño. Lo único positivo fue la tortilla de patata en el desayuno (!?).
En la mañana del viernes, el panorama cambió tremendamente a peor cuando comprobé lo que ya me temía la noche anterior: habían cerrado también los aeropuertos de París. En justa lógica, la mayor parte de los viajeros habían decidido tomar el tren, y era completamente imposible salir de París en tren a varios días vista. La única vía de escape que quedaba libre eran unas pocas plazas de un autobús que te llevaba a Madrid tras 17 horas de viaje con salida el sábado a mediodía.
Ya el día anterior se me había pasado por la cabeza alquilar un coche en París, y viajar hasta Barcelona para tomar allí el Puente Aéreo. De repente, los 1000 Km que el día anterior se me hacían eternos, me parecían ahora bastante llevaderos. Con esa intención me fui al parking de coches de alquiler del aeropuerto CDG, y el momento de bajón más grande me vino cuando en todas las ocasiones me decían lo mismo (SIXT, AVIS, National, Alamo, Hertz): no queda ni un sólo coche. El efecto dominó en mis propias carnes.
De camino a la salida vi una oficina de Europcar, abarrotada de gente, a la que me dirigí con bastante poca fe. Nunca he disfrutado más del acento francés que cuando la joven del mostrador me dijo:”vi hav one, but is vegui smallg, … it is an Opel Corgsa”. Casi se me quema la tarjeta de crédito de lo rápido que desenfundé.
El resto del viaje, por suerte, salió según lo planeado. Tras 1000 Km de nada en un Opel Corsa conseguí llegar a BCN para tomar el penúltimo puente aéreo, e incluso la empleada de Iberia en el Check-in tuvo la gentileza de hacerme un upgrade a Business cuando le conté mis penas.
Según escribo este post (sábado por la noche) el espacio aéreo belga sigue cerrado.
Moraleja: vigila los glaciares Islandeses antes de salir para Bruselas.

 

Ya desde que mi amigo David me enseñara en su casa de Bruselas su ebook de Sony, yo sabía que tarde temprano iba acabar con uno de esos chismes en la mochila. La verdad es que me ha costado bastante decidirme ya que uno no acaba de dejar de tener la sensación de que a esta tecnología le falta aún un pequeño hervor. Desde hace algunas semanas me hice adicto a los reviews varios en la red comparando distintas plataformas (Noox, Boox, Kindle, Barnes & Noble, Papyre, Inves, Sony, …). Lo admito, soy un tanto rarito con mis preferencias técnicas: pantalla táctil para tomar notas, y wi-fi para poder bajar directamente contenidos. El Boox de Onyx satisface estos requisitos y alguno más, pero lo que más me llamó la atención fue el hecho de que corre sobre linux y deja la puerta abierta a toda la comunidad de frikis para desarrollar aplicaciones. Lo malo: el precio, 399 euros :(. Mstislav se encargó de echar gasolina al fuego al encontrarlo por 329 en una web holandesa. Tras alguna que otra tomadura de pelo en la compra, lo tengo desde hace un par de semanas, y por ahora la opinión es muy positiva. Lo estoy estrenando leyendo “Todo va a cambiar”, de Enrique Dans (cuya lectura recomiendo), y ya tengo una buena colección en la lista de espera de la tarjeta SD.

 

Amigos, aunque no se trata de un producto terminado, ya he avanzado lo suficiente como para realizar las primeras pruebas de fotografía de alta velocidad. Las fotos están tomadas con una larga exposición (2 seg.) en una habitación a oscuras, y disparando el flash cuando la gota en cuestión (agua, leche, aceite, … ) rompe una barrera láser. El láser que he utilizado es uno baratungo de los chinos (3 euros) cuyo switch está convenientemente hackeado. Al otro extremo de la barrera he conectado un sensor LDR. El arduino detecta un cambio en el LDR cuando la gota atraviesa la barrera láser, y tras un cierto retraso (lo que tarda la gota en impactar en el plato) cortocircuita el flash que he conectado a una zapata. Ese retraso se regula leyendo el valor de una resistencia variable que está conectada a una de las entradas analógicas de arduino. El circuito incluye dos optoaclopladores para aislar el encendido del flash y el láser. Bien pensado, creo que habría sido mejor no asilar el encendido del láser y alimentarlo directamente desde la placa de arduino. De esta manera evitamos que al caer la tensión de las pilas con el uso del láser, se escogorcie el umbral que he establecido para considerar rota la barrera láser.

En la siguiente versión voy a regular ese umbral con otro potenciómetro conectado a una entrada analógica.

El optoacoplador del flash es de uso obligado ya que lo último que quiero es que el cerro de amperios que pasan por el flash circulen por el arduino, el portátil o mi dedo.

La placa que he hecho incluye además dos leds: verde (barrera láser alineada) y rojo (barrera rota).

El “rig” que he montado para sacar las fotos está obviamente más condicionado por los materiales que tenía a mano que por la idoneidad de los mismos. Como veis, he usado una silla y unos gatos para sujetar el láser y el sensor LDR (dentro de la funda de un boli BIC). Para liberar la gota, he usado una ampolla de suero que le he levantado a mi Santa sujetada con una espada de madera que le he mangado a mi hijo (ya os avisé que he usado lo que más a mano tenía). Lo malo de hacer las fotos a oscuras es que tienes que enfocar en modo manual, y lo bueno es que hay que hacerlo a una hora bastante golfa (para gran regocijo de mis hijos que se lo han pasado de miedo con el experimento). Cosas a mejorar para la próxima versión:

– Utilizar algo más adecuado que gomas del pelo para sujetar el láser y el LDR,

– Disminuir la sensibilidad del potenciómetro que regula el retraso del encendido del flash

– Añadir un potenciómetro que regule el umbral de rotura del láser

– Alimentar el laser con la placa del arduino

– Añadir un micrófono que dispare el flash por sonido para fotografiar globos explotando, bombillas rompiéndose, …

Comments welcomed as usual.

 

La ñapa que veis en la foto no es más que un prototipo de mi primer proyecto con Arduino. Es una barrera láser que quiero utilizar para dispara un flash y poder tomar fotos de alta velocidad. He partido de un láser de los de los chinos (3 euros) cuyo switch he hackeado para controlarlo con el Arduino. El laser apunta a un LDR (un led verde nos indica el alineamiento correcto) y cuando se detecta una caída de resistencia (se rompe el beam) suceden tres cosas: se apaga el laser (para que no salga en la foto), el led verde se apaga y se enciende uno rojo (para indicarnos el cambio de estado) y se envía una señal al flash para que se dispare (en este prototipo he sustituido el flash por un led amarillo). También he añadido una resistencia variable que nos permite añadir un retraso desde que se rompe el beam laser hasta que se dispara el flash, para poder configurarlo a diferentes escenarios (por ejemplo para darle tiempo a una gota a caer hasta donde queramos). Las pruebas han salido bien, y ahora lo voy a integrar en una placa de contactos matriciales de fibra de vidrio. Stay tuned!!

 

Pues yo no voy a ser menos, y al igual que miles de bloggers quiero aportar mi visión sobre el iPad. Los que me conocen lo saben de sobra: soy un auténtico freak de los gadgets y la electrónica. En particular soy un fan acérrimo de las idas de olla de Steve Jobs y su panda. Precisamante por ello, mi primer análisis del iPad es el que cabría esperar: … quiero uno!!. Un iPod touch/tocho, con la una interfaz en línea con sus predecesores y un factor de forma que quita el hipo es suficiente para morirse de ganas de tenerlo.
Sin embargo, una vez superado el trauma de lo cool que es este chisme le viene a uno la vena racional y la necesidad de plantearse alternativas. Hablando en confianza, ¿después de lo que nos ha costado a todos convertirnos en auténticos apóstoles de la tinta electrónica vamos a echarnos atrás por un soporte de lectura de libros que ni siquiera los más fans de Apple saben si va a funcionar?. No niego que las características del Ipad sean de sueño, pero salvo por el tamaño de la pantalla, ya llevo un chisme igual en mi bolsillo desde hace años: mi inseparable iPod touch (soy unos de los freaks convencidos que más vale symbian+iPod en mano que iPhone volando). Creo que el tiempo dará la razón a los analistas que opinan que los de la manzana no van a desbancar al ebook como soporte electrónico de lectura debido principalmente a dos motivos: comodidad de lectura y duración de la batería. Apple tiene la virtud de vender como tremenda innovación algo que lleva funcionando meses en el mercado. Sintiéndolo desde lo más profundo de mi alma, mi veredicto es: “tempting, but no thanks!”.

 

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

 

Estimada parroquia. Después de una prolongada ausencia atribuible en parte al mecanismo de actualización de Debian (¿o no, Mstislav?), estoy de nuevo de vuelta para hablaros de la penúltima pluma que ha caído en mis manos. Lo primero que he de decir es que es el regalo de mis padres en mi taitantos cumpleaños.
Es una Duofold Cloisonne.
A mitad de los años 20, George Parker realizó un viaje a China con su mujer en el que descubrió la belleza de los jarrones fabricados con la técnica cloisonné (http://en.wikipedia.org/wiki/Cloisonne). Ya de vuelta en EEUU se inspiró en esos jarrones para crear los primeros ejemplares de la pluma Duofold Mandarin Yellow. Esta pluma comenzó a fabricarse a finales de los años 20 y (posiblemente debido a su color atrevido), nu tuvo el éxito que se esperaba. Por ello los pocos ejemplares que quedan no se cotizan baratos en la actualidad. Parker realizó una primera re-edición de 10.000 unidades en 1995 (la Duofold Yellow Mandarin) y una segunda en 2006 de 3.900 unidades (Duofold Cloisonne) que es la que llevo a hora en el bolsillo. La presentación de la pluma es espectacular (cofre lacado en negro, certificado de autenticidad y tintero de la época, …). PS: Escribe de lujo 🙂

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